¿Cómo hacerlo?: seis temas

Presidente, Ud. ya se ha percatado del desastre económico y moral que ha heredado. Si desea romper el nudo gordiano, contemple las siguientes acciones:

Primero, dé muestras inequívocas de que arremete contra la corrupción.

Ud. ha heredado un estercolero putrefacto. Solo basta hacer un examen de los excesos fiscales para comprobarlo. Hay un listado de sospechosos, notables y menos notables, que conforman la pléyade de nuevos ricos incubados en el despelote del correato. Deberá hacer de tripas corazón en algunos casos, pero no lo dude, los ladrones deben responder por sus acciones y devolver lo mal habido.

Segundo, restaure la institucionalidad.

Tenemos una Constitución deleznable cuyo texto no fue el aprobado por los asambleístas; hay leyes que carecen de fundamento legal; una administración de justicia que da vergüenza y conspira permanentemente contra la seguridad jurídica; y una red de agencias de regulación que es el andamiaje perfecto para la corrupción y la persecución política. Muévale el piso a todo aquello que evidenció el desprecio a la democracia por parte de su predecesor.

Tercero, cambie su equipo económico.

Su predecesor tiene razón cuando le espeta que cómo puede Ud. condenar la política económica del pasado y mantener el mismo equipo económico. Son impresentables, señor, y es hora de que respondan por sus acciones en el execrable manejo del crédito público, en la aplicación de conceptos contables patentemente falsos, la adulteración de datos, y la aprobación de gastos que no admiten cabida en ninguna conducción ética y moral de los temas de Estado.

Cuarto, exija que el presupuesto se haga sobre “base cero”.

Que cada institución justifique el gasto partiendo de cero. Recuerde, tiene tanta grasa que cortar en todos los rubros de gasto que Ud. mismo se sorprenderá de lo mucho que podrá de esta forma “devolverle” a los contribuyentes (pues dejar de malgastar, es equivalente a devolver). No coma cuento de que debe subir impuestos si lo que requiere es reestructurar el régimen tributario y darle el respiro debido a la producción para que cumpla con su cometido y responsabilidades.

Quinto, reinsértese en el mundo de las naciones civilizadas.

Para ello deberá contar, entre otros, con una estrategia basada en un manejo fiscal idóneo, con metas claras respecto del rol del Estado, destacando los programas puntuales que demandarán su prioridad, articulando las políticas de apoyo a la producción y generación de empleo productivo, llevando a cabo la disposición de activos no esenciales a lo largo de su gobierno; y garantizando la protección a la inversión tanto externa como interna.

Sexto, como corolario de lo anterior, no olvide que las altas tasas de interés heredadas le costarán alrededor de $1.000 millones anuales.

A lo largo de su ejercicio, el servicio de los costos excesivos le significará la diferencia entre poder hacer programas de beneficio social, o fracasar. Si cuenta con un equipo que entienda de economía, ya verá cómo empiezan a cambiar las perspectivas.

No es la falta de recursos la que hoy demanda pragmatismo y abandono de las ideologías. Es la práctica de las ideologías fracasadas lo que origina el colapso económico.

 

Artículo publicado originalmente en Expreso el 6 de agosto de 2017 

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *