Entorno económico y decisiones empresariales hacia el 2017

Las decisiones empresariales para el 2017 no son fáciles. Independientemente del entorno político, que es una variable importante respecto a lo que se pueda predecir de la economía, hay elementos macroeconómicos incuestionables que deben ser entendidos en la visión de futuro.

El Ecuador está viviendo, por primera vez desde que se dolarizó, una recesión profunda que va hacia su segundo año, y que apunta sin lugar a dudas a un tercer año que será el 2017. No habíamos tenido nunca antes recesión desde que se dolarizó el Ecuador.

Los empresarios ecuatorianos, vivieron adormecidos por utilidades fáciles, que provinieron de una demanda agregada alimentada por un gigantesco crecimiento del gasto público.

El Ecuador saltó, de un gasto público del 22% del PIB en los primeros años de la década pasada, a un 43% del PIB en años recientes. Ningún país de América Latina ha tenido tan algo  gasto público en relación al PIB. Pero además, ningún otro dio un salto de tan grande magnitud. La economía se volvió estado dependiente, adicta a ese gasto. El gráfico 1 lo muestra con claridad.

CUADRO 1

Fuente: Informe Semestral de Abril 2016, Banco Mundial, Oficina del Jefe Economista Regional para la América Latina

Adicionalmente a que se dio ese gigantesco e inigualado gasto comparando al Ecuador con cualquier otro país del continente, el Estado se volvió el mayor inversionista, desplazando al sector privado. El gráfico 2  muestra la desproporción entre inversión privada y pública comparando al Ecuador con los países del eje del Pacífico de Sudamérica.

CUADRO # 2  INVERSIÓN PÚBLICA Y PRIVADA EN 4 PAÍSES

Fuente: Idem Gráfico 1

Sin embargo, a la fecha de hoy, el estado debe más de 5% del PIB en deuda flotante, que son atrasos tanto del presupuesto cuanto del IESS y otras entidades públicas como Petroecuador y Petroamazonas. Adicionalmente tiene una gran cantidad de deuda no registrada.

Estos más de 5.000 millones de dólares han paralizado  la economía. Mientras eso no se resuelva, no hay manera de que la economía pueda regularizarse y salir de la recesión.
Pero no solamente esto es lo que debe de corregirse para poder retomar el crecimiento. El devolverle al Banco Central la liquidez que se le ha tomado irresponsable e indebidamente, es también otra condición indispensable para que se dé la recuperación. A finales de Noviembre, son más de 6.000 millones de dólares que se tendrían que devolver.
Ante estas dos realidades, es evidente que no hay manera de salir, a menos que se formalice un programa económico con los organismos internacionales que den el sustento de recursos financieros y de imagen de seriedad, que permitan recuperar liquidez de la caja fiscal y del BCE, y adicionalmente abrir nuevamente los mercados de capitales al país.
Si este paso no se da, no habrá manera de que la economía del Ecuador pueda recuperarse, a menos de que se produzca una milagrosa subida del petróleo, no a 60 dólares, sino nuevamente a niveles de tres dígitos, cosa que nadie en el mercado petrolero está prediciendo.

Ahora bien, no es que el empresario puede esperar que con un acuerdo con los organismos internacionales ya esté resuelto el tema. Ese es el paso inicial. Tocan luego medidas como focalización de subsidios, flexibilización laboral, eliminación del anticipo al impuesto a la renta, eliminación del ISD, eliminación de salvaguardas y todas las demás restricciones al comercio exterior. Además se deben tomar los pasos conducentes a la reducción del estado y al desmantelamiento de tanto acoso regulatorio que agobia al sector productivo, entre muchas otras cosas que hay que hacer, y que deben ser visibles para la recuperación de la confianza, sin la cual no habrá crecimiento.

Lo claro para el empresariado, y para el ciudadano en general, es que no se trata de una receta sencilla. Un desequilibrio del tamaño del que se ha generado en el Ecuador, no puede ser resuelto con dos o tres simples medidas, sino con un programa de largo aliento. Y si ese programa no se aplica, la economía tendrá muchos años de recesión y decrecimiento. En varias ocasiones se ha hecho la comparación con Grecia y Puerto Rico, países que durante siete años el uno, y nueve el otro, han mostrado una continua recesión. Esos países no tienen moneda propia, y por ello son un buen espejo en el cual mirarnos.

La clave para el empresariado es observar cómo se manejará la corrección de los desequilibrios macroeconómicos, y cómo se resolverán los problemas estructurales que arriba hemos mencionado.

Un gran desequilibrio no se corrige con más desequilibrios. Un gran desajuste se corrige con ajustes. Si no se dan, y no son visibles, tenemos que esperar un largo y tortuoso camino de recesión, y preparar a las empresas para ello.

Si los correctivos se ven, si esos correctivos van a fondo y no son tibios e insuficientes, cosa que puede agravar en el largo plazo los problemas, si se hacen las cosas correctamente, el empresariado puede esperar un viraje de la economía en 18 meses.

De no ser así, la recesión está aquí para acompañarnos por un largo tiempo, con los problemas sociales graves que esto conlleva.

Artículo publicado originalmente en Punto de Vista el 20 de Diciembre de 2016.

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