Hedor a tongo

Si la administración de la justicia en Brasil no hubiese sido independiente, los corruptos seguirían haciendo de las suyas. Fue el celo, la argucia y la independencia de los investigadores que, con la ayuda de unas ratas (esas sí originales de la especie Rattus rattus), los llevó a revisar el departamento de la funcionaria de Odebrecht que manejaba la información de los beneficiarios de laDivisión de Operaciones Estructuradas y ¡bingo!, destapar la red de corrupción más sonada de todos los tiempos, a lo largo y ancho del continente.

Fue posteriormente, la actuación de la Fiscalía, de las Cortes, y del ente político, lo que permitió que se pueda ir llegando al fondo del asunto, culminando con la sentencia de prisión para el otrora portaestandarte de la izquierda latinoamericana: Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva. Doña Dilma Rousseff no cayó por el escándalo “Lava Jato” sino por falsificar las cuentas fiscales, tema con el cual los ecuatorianos estamos familiarizados.

Pero acá los estrategas de la retaguardia fueron más previsivos y tienen como rehén a un presidente que no sabe para dónde tirar: reitera que quiere hacerlo bien, pero sigue rodeado del oscurantismo del socialismo siglo XXI, como jefe de partido, por añadidura.

Hay fuerte paralelismo entre el equipo económico heredado de Correa, que no atina a proponer una estrategia económica de recuperación, y los magistrados comprometidos en la Fiscalía y las Cortes que deben juzgar al número dos de los malandros.

El conflicto de intereses es poderoso y nos deslumbra.

El fiscal y el juez que tienen que dirigir el proceso contra Glas son subordinados a Correa. Sea por la farsa del 30 de septiembre, respecto de lo cual se siguen buscando culpables de un golpe de Estado inexistente, o sea por otorgarle un regalo inmerecido de cientos de miles de dólares a quien se encaramó en cada oportunidad para hacer de la vindicta pública, negocio privado.

En un sistema de administración de justicia independiente, los dos magistrados, y otros tantos de la misma persuasión, se habrían recusado de juzgar a quien, en otro momento, sirvieron y le deben su posición y notoriedad.

Es la estrategia que la franquicia ha seguido, fiel a sus estatutos transnacionales. Ya saldrán las sumisas a profesar su honorabilidad, argumentando conceptos que no acaban de entender, esto es, el proceder honesto en el manejo de la cosa pública y de los dineros de los contribuyentes. Siguen pensando, ellas y ellos, que el Estado es AP, y que AP es RC; que se puede mantener un tren de vida intermediando los negocios del Gobierno; que la ley les confiere impunidad; y que el “caretuco” que hoy ocupa un solio lleno de vergüenza debe permanecer ahí no obstante su condición de “pipón”, porque, como él mismo lo ha expresado, espera ser la sucesión.

Presidente, con el respeto que Ud. como persona y autoridad se merece, sacúdase y libérese de la tela de araña que lo quiere envolver. Hoy, más de cuatro quintas partes de la población están dispuestas a prestarle las tijeras con las cuales Ud. pueda manejar esta olla de presión obstruida por los intereses de quienes pretenden seguir abusando de la paciencia de los ecuatorianos.

 

Publicado originalmente el 27 de agosto de 2017 en el diario Expreso.

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